Jornada de alto voltaje donde los verdes se jugaban el liderado con un contrincante al título. Mucho más en juego que tres puntos en la mañana del sábado.
Comenzó el partido y en los primeros minutos se vieron un reflejo de lo que iba a ser el partido: mucha tensión, nerviosismo y presión. A pesar de ellos, los verdes siguieron jugando con calma y cabeza como vienen acostumbrando durante la temporada. No llegaban a tener la comodidad de otros partidos al tratarse de un encuentro con un aspirante al título. Comenzaron a llegar las ocasiones de forma tímida, siendo mayores las del hoyito, hasta que en un gran centro de Iván, Algargi conseguía un remate exquisito de cabeza al cual el portero local no pudo hacer nada. Siguió el trascurso del encuentro en la misma línea, sufriendo el buen balón parado del Valdemorillo y consiguiendo incomodar a su defensa.
Tras el descanso, la charla y el agua milagrosa, los verdes comenzaron una masterclass de gestión de emociones y comprensión del juego. Tuvieron unos primeros minutos donde empezaban a llegar los delanteros de Valdemorillo, pero siempre interceptados por nuestros medios, defensas y en última instancia, nuestro portero Ali. Incluso los extremos Algargi y Santi se ataban los machos para echar una mano defensiva al equipo. Tras estos minutos, los locales comenzaron a desesperarse y salirse del partido. Momento que aprovecharon los verdes para rematar el encuentro. Primero, apareció nuestro killer Guindilla en un balón llovido del cielo que conseguía anotar. En los últimos minutos, la deuda del gol fue saldada para Santi, quien, tras un gran partido sin recibir premio por centímetros, consiguió su merecido gol para hacer el 0-3. Por último, en una jugada fortuita, Iván fue expulsado por doble amarilla al recibir provocaciones que el once del hoyo no supo reprimir.
Partido donde más que nunca, los infantiles de hoyo nos dieron una lección en muchos ámbitos. Desde el futbolístico hasta el de valores, siendo una muestra de la deportividad que muchos mayores deberían aprender. Hoy más que nunca, debemos de estar orgulloso de lo que estoy chicos están consiguiendo.







